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Creí que era más fácil hacer borrón y cuenta nueva, que la vida continuaría de diferente manera sin tu presencia. Traté de llenar el vacío que había quedado, respiré profundo, agarre valor y seguí con mi vida. He de confesar que muchas veces me sentí sin fuerza, he de confesar que muchas veces reproché tu ausencia y he de confesar que hubo momentos en los que creí me volvía loca sin ti. Tuve que aparentar ser fuerte, tuve que madurar de un sólo golpe, y tuve que arrancarte de mi cabeza a la fuerza. Te deje ir, porque contigo ya no podía seguir avanzando, porque conmigo tu tampoco podías avanzar, me estaba estancando en un lago de sufrimientos y desesperación, me estaba hundiendo. Por primera vez hice algo por mi en vez de hacerlo por ti y aprendí a vivir sin ti, hoy yo sé vivir sin ti, aún sin haberte olvidado. También, con todo esto, he de hacerte saber que el tiempo pasa rápido, no siempre, pero en general así ha sido. Por desgracia la vida es inexplicable, alguna vez te crei eternamente conmigo, luego dijimos adiós y quise hacer de ese adiós eterno, quise dejarte en el pasado y continuar con mi vida. Me costaron muchas noches de lágrimas sin ti, me costó mucha fuerza superar ese sufrimiento. Me hicieron falta tus consejos, aún me hacen falta; tú me apoyabas en todo, me apoyaste, a diferencia de muchas personas, en mi gran sueño, en estudiar lo que deseaba. A pesar de que no estabas fuiste una gran luz, con sólo recordar tus palabras llenas de entusiasmo agarraba fuerza, levantaba la cara, y luchaba contracorriente para lograrlo. Y heme aqui, tu mi gran motivación y apoyo sin siquiera saberlo, tu siempre en mi corazón ocupando un lugar importante y tú simplemente ausente, sin siquiera saberlo. Gracias por ser esa motivación que en estos años me ha servido cada mañana para alzar la cara y seguir con mi vida.

